Sopa de bits

Reflexiones sobre la información

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Siete años

Hoy, día de aniversario, siete añitos desde el primer post.

Han sido, para qué negarlo, siete años irregulares. Durante un año y medio, de Septiembre del 2011 a Mayo del 2013, lo mantuve inactivo. Obviamente las estadísticas de visitas se han resentido de esta inactividad, pero eso no es lo importante. Lo importante es seguir disfrutando al escribir artículos y tratar de aclarar conceptos mientras, de paso, me los aclaro a mí mismo ;-).

En el futuro cercano, como ya ha ido sucediendo en los últimos meses, el foco oscilará entre diversos aspectos de la programación (cliente y servidor), con javascript como protagonista; y por otro lado la visualización y tratamientos de datos. Pero la serendipia da paso a las más dispersas disertaciones, y a los más variopintos mestizajes interdisciplinares.

Así que… Muchas gracias por seguirme y leerme. No se vayan todavía, que aún hay más :-P.

 

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Una recomendación: Her

HerUna entrada en parte off-topic sobre la película Her, de Spike Jonze. Recominendo la película, además de para pasar un buen rato, también para reflexionar en base a una serie de hipótesis que pueden convertirse en realidad en un futuro más o menos lejano.

Me ha recordado en muchos momentos a las reflexiones de Alone Together (esta es la parte On topic) sobre la cada vez mayor dependencia de los humanos respecto de los sistemas (cada vez más) inteligentes ya sean vía móvil, ordenadores o todo a la vez. Así empezaba el libro Alone Together:

La tecnología se propone a sí misma como el arquitecto de nuestras intimidades.

Todo esto sin entrar en el aspecto puramente técnico (cinematográfico) de la película, de lo cual no sé casi nada, y tampoco en el guión. Me pareció una película àgil, con momentos muy brillantes y con historias que me parecieron que se entrelazaban lo suficiente para que los personajes (y los espectadores) tomaran conciencia de lo que estaban viviendo. La película abrió el camino de una conversación interesante sobre el escenario que plantea.

Y lo dejo aquí, porque seguro que se me acaba escapando algún spoiler ;-).

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Museo molí paperer de #Capellades @mmp_capellades

Quienes me conocen saben que no soy amante de los museos, quizá porque soy más de probar y trastear, y no siempre me atrae la idea de ver las cosas desde la distancia y la pura teoría.  Eso es aplicable a museos que mantienen un sentido más clásico, o que muestran obras intocables por su valor o estado de conservación.  Desde luego reconozco el valor de estos espacios para la preservación del patrimonio: sólo que me suceden pocas cosas interiormente cuando los visito, y por eso no me atraen.

Es por eso que cuando meses atrás tuve la oportunidad de visitar el Museu del Paper de Capellades, la primera reacción fue de cierto rechazo. “Te va a gustar”, me dijo una persona que me conoce bien. Acertó.

No soy capaz de explicar todo lo que hay detrás del museo, pero hay algunos puntos que me gustaron:

  • El edificio que aloja el museo era una antigua fábrica de papel. Así que algunos aspectos clave como el por qué de su ubicación y su organización interna se pueden comprobar mientras se visita el museo.
  • Los más pequeños pueden experimentar  mientras se lo pasan bien. Y si ellos pueden, los mayores también podemos.
  • Si solicitas la posibilidad de participar en un taller (hay un aforo mínimo), puedes salir con tu propio papel fabricado, hecho mediante técnicas que se explican en una visita guiada.
  • Uno de los medios de financiación del  museo es … fabricar papel. Series de papel de alta calidad, bajo demanda.

Pero además:

Una actividad que recomiendo para quien visite la zona del Anoia y quiera ver de cerca un proyecto (no sólo un espacio) que en mi opinión vale mucho la pena.

http://www.verkami.com/locale/ca/projects/4055-renovacio-de-la-roda-hidraulica-del-museu-moli-paperer-de-capellades

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Los datos no crecen en las hojas de cálculo (mira en la basura)

En más de una conversación de café he sacado el comentario sobre lo vacíos que últimamente están los contenedores de basura. Por no hablar del metro y otros transportes públicos.  Son claros indicadores de la crisis, contrapuestos a la retórica de los macroindicadores.

Hay un caso especial en todas esas fuentes de datos: las que nadie (o pocos) más ven. Esos detalles, en los que pocos reparan y muchos rehuyen de observar, son los que más nos pueden explicar cómo está nuestro entorno, si entrenas esa mirada para escuchar lo que te explican.

Y he aquí que me veo ante un contenedor de basura. ¿Qué hago mirando en los contenedores de basura? Escuchar la realidad de un modo que pocos lo hacen.  No es que vaya metiendo la cabeza en todo contenedor abierto, pero tampoco es necesario.  Es fácil pensar que un estadístico sólo tiene en mente las cifras. Y desde luego trabajamos con datos… Pero para conectar la realidad con esos datos, a veces es necesario encontrarlos… en los contenedores. Esa frase que nos repitieron los padres: “El dinero no crece de los árboles”, pues bien, los datos no crecen en las hojas de cálculo.

Es en estos detalles en el que están los ojos estadísticos: en detectar una fuente de datos, integrada en un proceso. Descubrir un indicador cuya obtención apenas modifica el proceso que lo genera: fragmentos de realidad que chisporrotean datos. Trocitos de realidad, como una rama del árbol que empieza a surgir del tronco.

Y aunque sí es cierto que frente a sus ojos el paisaje puede estar plagado de ellos, la visión que requiere el análisis de datos nos lleva a dar un paso más allá. La doble visión de arte y ciencia aporta valor a la narrativa del análisis. Nos recuerda qué preguntas tratamos de reponder, y por qué nos las formulamos.

Y volviendo al indicador en cuestión: no soy el único que se ha dado cuenta. A mí, lo vacía que está la basura últimamente, me explica hasta qué punto la cosa está jodida. Para qué negarlo.

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Complejidad visual

Leí hace ya un tiempo un artículo (no tengo la referencia) sobre el diseño gráfico de escenarios en videojuegos. La lectura fue casual, algo que leer mientras se espera algo o a alguien. En sí nada importante.

El caso es que en esa lectura recuerdo un detalle interesante que vuelve a mí constantemente: la variedad de formas y colores del escenario debe tener un grado de complejidad equilibrado, dependiendo del ambiente que se quiera crear. Poco complejo aburrirá al usuario, que inconscientemente lo tachará de falso, y demasiado complejo puede distraer al usuario, a quien le puede diferenciar los elementos activos del simple decorado.

En el fondo, creo yo, aún nos llama el instinto por buscar algún tipo de alimento en esos colores. Quizá en la naturaleza, la complejidad visual es un indicio de que existe algún tipo de vida; una vida que no permite (por interés propio) que ese entorno se degrade y se erosione hasta ser desierto. Y eso, para nosotros como depredadores, puede equivaler a alimento.

Aquí, reflexionando, mientras recuerdo momentos pasados revisando documentos intragables. You know…

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Lecturas veraniegas: James Gleick – La Informacion

Ya he publicado algunas reseñas de libros en el blog, y aunque me encanta hacerlo como ejercicio de resumen y de anclaje de ideas, es una tarea que consume el tiempo de una manera bárbara. Eso al final lleva a no escribir nada, y al final, pues… todos perdemos un poquito.

Es por eso que hoy me decido a hacer un pequeño comentario sobre el libro “La información” de James Gleick.  Ya lo han comentado Cory Doctorow, y hay una reseña en El País, La primera edición apareció en Febrero del 2012, por lo que es un libro nuevecito.

Leí buenas críticas de él, pero quise comprobarlo en primera persona.  Lo pude leer entre Septiembre y Noviembre del año pasado, y no puedo menos que recomendarlo. Pocas veces he tenido la sensación de leer un libro tan fundamentado, con tantas referencias, y a la vez tan sugerente…

… Porque esa es la palabra: es un libro sugerente e inspirador. Obliga a parar un momento y a pensar, tratar de relacionar ideas, relacionar temas comentados en capítulos anteriores, especular… Quizá, por comparar, la sensación que tuve durante la lectura es similar a la que me apareción leyendo “No Logo” de Naomi Klein. Una lectura que te agarra. No es ligera, pero no te aburres porque te parece estar aprendiendo por momentos.

¡No me dirás que no es un libro ideal para las vacaciones! Con ese rato de la siesta que no acaba de pasar, mientras afuera hace calor…

El libro no es lectura ligera. Pero ese peso, lo veo totalmente justificado.

Feliz lectura.

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¿Qué anuncio cerveza gana este verano?

Pues así, a bote pronto, entre estas dos…

Yo creo que está claro.

Pero claro, una cosa es que guste la canción, y otra es si se cambia la marca de cerveza.

¡Feliz San Juan, y a vuestra salud!

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Nuevo diseño en sopa de bits

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Lecturas veraniegas: arte en la red


Una introducción a modo de conclusión

Lo que más me ha gustado del libro (y lo digo sabiendo que no soy objetivo) es la introducción y la primera parte del libro donde se expone el concepto de la sociedad red y su relación con la cultura y el capitalismo.

A lo largo de estos años han caído en mis manos (y probablemente en las vuestras) cantidad de documentos de cualquier formato y sobre cualquier soporte, en los que se trata de exponer las razones del cambio que han introducido Internet. Quizá el que más me convenció fue el volumen 1 de "La era de la información" de Manuel Castells, aunque admito que en la época que lo leí me pareció excesivo en su extensión y además, me perdía constantemente (hace seis años no se convivía con conceptos que ahora son habituales). Aparte de este caso, muchas buzzwords y poca aportación de novedades.

En el caso de la obra de Jesús Carrillo, las cosas parecen diferentes. En las algo más de 140 páginas que conforman la primera parte del libro, consigue sintetizar conceptos, circunstancias y personas en una exposición de carácter filosófico (a diferencia de Manuel Castells que tiene más de tratado de sociología de Internet) que exponen unos cuantos conceptos clave. Entre ellos, el que más me ha impactado es que en la actualidad, la esencia de la cohesión social es la comunicación y que las propias personas somos lo que comunicamos: somos nuestro discurso.

La sociedad red y Lo virtual

Carrillo comenta las razones económicas por las que al finalizar la segunda Guerra Mundial se inicia en Estados Unidos el proceso que evolucionaría hacia la globalización del modelo capitalista, y en la necesidad que tenían las grandes multinacionales por disponer de una herramienta que permitiera la integración entre dos puntos distantes para poder desarrollar su actividad con la ayuda de las tecnologías de la comunicación. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol, aunque ya se remarcan los puntos clave de la tesis del autor.

Los aspectos que quiero resaltar se exponen en el capítulo 1: Mundos virtuales. Desarrolla el concepto de lo virtual y su relación con la sociedad informacional, donde cita a Deleuze y Derrida para exponer la afirmación que el lenguaje es transformación, idea a partir de la cual Carrillo afirma que la sociedad informacional es un entorno virtual en la medida que lo virtual es proyección: exposición de potencialidades y proyecciones, contrapuesta a lo actual según el autor.

A nivel económico, se sustituye el valor de cambio por el valor de signo (a efectos prácticos, puede leerse como el valor de las marcas) y por lo tanto la introducción del hiperrealismo (término acuñado por Baudrillard), estableciendo una relación directa entre el capital y el lenguaje.

En el momento que las tecnologías permiten la transmisión de grandes volúmenes de información y que los receptores (que siguen siendo humanos) siguen teniendo la misma capacidad de asimilación, se afianza el modelo de red como el modelo más eficiente, en el sentido que no se dependen de puntos centrales (aspecto clave en el diseño de la red Internet) tanto por un bloqueo temporal como por su colapso o destrucción.

Con la entrada de las personas como nodos en ese modelo de red, se da un proceso de adaptación que entre otros aspectos establece las identidades virtuales. Estas identidades (virtuales por hiperreales) proyectan más que describen, por lo que exponen lo que quieren ser (lo virtual) y no lo que son (lo actual).

Esta identidad virtual no necesariamente rompe con la identidad real, sino que es una extensión más. De ahí que se introduzcan cambios que convierten al individuo en un miembro apto de esa red, como por ejemplo utilizando la ropa, el calzado, tatuaje o cualquier otro tipo de reclamo corpóreo como herramienta de comunicación. Eso invalida según el autor la tesis que define lo virtual como lo incorpóreo o como lo irreal, y reafirma la contraposición virtual-actual, y el lenguaje como motor de transmisión entre estos dos ejes.

Eso también altera la noción del espacio virtual como espacio, ya que en el fondo ese espacio se configura como un conjunto de signos que permiten la interacción del usuario con otros miembros de la red. Es por eso que el autor indica que ese espacio virtual se define como un "no lugar" y en el que la iconografía y la interacción sustituyen la orientación espacio-temporal.

Digitalización y nuevos medios

Creo que vale la pena remarcar la postura que adopta el autor en el debate sobre los antiguos y nuevos medios. Para él, los medios que utilizan las tecnologías digitales e Internet como medio no son conceptual o ideológicamente diferentes a los "antiguos".

Para Carrillo la tecnología es un detalle sin importancia, salvo por el hecho que proporciona las herramientas necesarias a los "nuevos medios" para conseguir todo lo que los antiguos no consiguieron: personalización, interactividad y capacidad para llegar a cualquier parte del mundo con costes muy asumibles.

En el proceso comunicativo, se exponen varias características de los formatos digitales, entre los cuales quiero destacar uno por deformación tradicional: el proceso de sustitución del formato narrativo lineal por el basado en estructura de base de datos. La introducción de la interacción con el hipertexto no hacen más que confirmar la necesidad de introducir ese cambio para hacer más reutilizable (y por ello rentable) la información.

El arte en la red

Después de la lectura, flaco favor se haría si no mencionara el principal objeto del libro. El autor echa un vistazo a la evolución histórica de la relación del arte y los medios. Este vistazo incluye los siglos XIX y XX, y aborda la radio y la televisión (conectar dos escaparates de dos ciudades diferentes con cámaras para que unos vieran a los otros), pero también el teléfono y el correo. Personalmente se me escapa al racicionio que alguien se dedique a llamar a números de teléfonos escogidos al azar para hacer preguntas, o que envíe por carta obras de arte. Pero desde luego entiendo que esa sea una expresión artística. Para el caso, el mail art tendría un gran éxito en los años 60 y 70.

En esta expresión artística pesaría la pérdida de la importancia del soporte material de la obra en pro de la comunicación que ofrece el propio soporte. Como en el caso de las personas, esta importancia de la comunicación no inmaterializa la obra, aunque como destacó Antonio Negri, se produce la liberación del individuo por la posibilidad de producir y crear de forma inmaterial.

También se introduce el concepto de Walter Benjamin del artista como productor (de lo cual se puede derivar el concepto de la publicidad como creatividad productiva) y de la tecnología como herramienta para la transformación social. Esto permite presenciar la aparición de movimientos artísticos, inicialmente movidos por ideales utópicos, y que posteriormente se integran con movimientos de carácter más social, como el ciberfeminismo, o el artivismo entre otros.

Estos movimientos toman conciencia lentamente que lo importante no es que exista un objeto artístico, sino que se utilice el arte como forma de comunicación, y que se sacrifique la ubicación de la obra en pro de su difusión. Esa globalidad de la comunicación le quita una parte del valor burgués que tiene la obra de arte material. También toma importancia el aspectos interactivos de la creación, la posibilidad de la creación colectiva (mediante herramientas de groupware), con lo cual también se diluye el concepto de autoría individual en pro de la autoría en red.

Comentarios finales

Esto es una reseña conscientemente parcial (en tanto que poco representativa del conjunto del libro). Es por eso que creo importante decir que el conjunto del libro tiene interés. La gran capacidad de síntesis se combina con una densidad conceptual notable en la primera parte del libro, lo que lo ha convertido en una lectura ideal para el verano (con ratos suficientemente largos y tranquilos que permitieran las relecturas). Lo expuesto aquí es meramente lo que yo destacaría, pero no una reseña, y ni mucho menos un resumen.

El libre no sólo es recomendable a quien tenga entre manos temas relacionados con el arte digital, sino para quien quieran entender el proceso de creación de la virtualidad. los procesos comunicativos en Internet, y las redes sociales y comunidades virtuales.

Yo estoy encantado de haberlo leído. He encontrado un comentario sobre el libro en Duna digital.